Editorial: "Kane Brown la lía parda en Country Music People"

La polémica portada de la revista inglesa Country Music People del número de febrero, con el protagonismo del ídolo del fake country Kane Brown, ha desatado la ira en redes sociales de muchos de sus lectores.

A más de un fan country se le ha atragantado la portada de febrero de la revista Country Music People dedicada a Kane Brown que acaba de adelantar el medio británico. 

 

La veterana revista inglesa ha sido, sin duda alguna, el mayor referente en información country de calidad desde los años 70, especialmente durante el auge del nuevo tradicionalismo.

 

Durante la progresiva demolición controlada del edificio country mainstream en las últimas dos décadas y su sustitución por este nuevo fake country -un pop sureño ñoño, clónico y de escasa relevancia musical-, la revista ha ido vadeando el tsunami que se le venía encima, nadando y guardando la ropa mientras poco a poco se iban colando entre sus páginas estos nuevos ídolos de barro fake country, de nulo interés musical para el fan country como el susodicho Kane Brown, otro abusador del snapping (el chasqueo del dedos), de ritmo simplón, que vuelve a clonar la misma canción una y otra vez con distintos arreglos y letras. Y poco a poco ha ido aumentando el cabreo de sus subscriptores, algunos de los cuales se plantean si les compensa leer artículos así.

 

Hay un momento en la vida que hay que tomar decisiones valientes. Dale Watson lo hizo hace años creando los premios Ameripolitan. Un movimiento que por sus inconsistencias y su falta de apoyo en la industria musical no ha ido a más pero que merece todo nuestro respeto y que ahí sigue.

 

Y la decisión que debería haber tomado Country Music People no es otra que posicionarse activamente en la defensa de los artistas independientes que mantienen viva la llama de la auténtica música country como Weldon Henson o el sorprendente y jovencísimo Zac Cliffton y romper con esta recua de farsantes country, que por otra parte ya tienen numerosos palmeros que les ríen las gracias. Y si no es posible por viabilidad económico echar el cierre con dignidad.

 

O en otras palabras. Country si. Fake country no.

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